Insultos, intimidaciones, coacciones e, incluso, violencia física. Este es el premio que algunos ciudadanos otorgan a aquellos que velan por su salud. Una encuesta realizada por la empresa Pfizer informa sobre el aumento de agresiones contra el personal sanitario en España. Un problema que rebasa fronteras y evidencia los cambios producidos en la relación médico paciente.
La medicina se ha convertido en una profesión de riesgo. La Organización Mundial de la Salud informa de que el 25% de la violencia laboral se produce en el sector sanitario. Algo lógico, dadas las especiales condiciones emocionales de los enfermos, la estrecha relación entre médico y paciente y el complejo entramado burocrático de los centros de salud. Las cifras hablan por si solas. En España, siete de cada diez médicos han sido víctimas de amenazas, un 3% de las cuales llegaron a la violencia física. Y las cifras podrían ser mayores, ya que no todas las agresiones se denuncian.
Las largas esperas en los hospitales, que el facultativo no recete o realice las pruebas que el paciente espera, o la negativa a conceder la baja laboral, son las principales causas de las agresiones.
De la devoción de antaño por la bata blanca se ha pasado a su desprecio. Cuatro de cada diez médicos consideran que los pacientes españoles emplean el sistema sanitario de forma abusiva. Ya no acuden a la consulta con la confianza en los conocimientos y el criterio científico del doctor. Al contrario. Ellos mismos diagnostican su supuesta dolencia tras leer un artículo en una revista o visitar un foro en internet y exigen unas pruebas y un tratamiento concretos. Pagan sus impuestos y merecen que todos los recursos estén a su alcance, aunque solo padezcan una gripe estacional.
“Los pacientes han cambiado”, explica José Carlos Fuertes, autor de la encuesta Pfizer. “Del paciente-paciente hemos pasado al usuario-cliente que se informa, exige, presiona. Y ahí se ha cometido una gran equivocación: el transmitir a la población la falsa idea de que existe un derecho a la salud. El derecho a la salud no lo tiene nadie, es imposible tenerlo, no lo tiene ni el médico. Lo único que se puede ofrecer es el derecho a la asistencia sanitaria, que es algo diferente“.
El aumento de conflictos en el ámbito sanitario no solo afecta la seguridad de los trabajadores, sino también de los usuarios. Leonor Cantera, psicóloga de la Universidad Autónoma de Barcelona, afirma que es el caldo de cultivo para generar tensiones entre los mismos sanitarios. “Esta tensión se convierte en catalizador de consultas agresivas puntuales e involuntarias entre los propios sanitarios, por malentendidos, porque tienen intereses, posiciones o deseos incompatibles, que se trasladan a los receptores del servicio, potenciando su agresividad particular”, explica.
La Organización Internacional del Trabajo define como violencia laboral toda acción, incidente o comportamiento que se aparta de lo razonable, mediante el cual una persona es amenazada, humillada o lesionada por otra en el ejercicio de su actividad profesional o como consecuencia directa de la misma”. Las agresiones en el trabajo tienen consecuencias sobre la dignidad y calidad de la vida de los afectados. Suponen un ataque a los derechos humanos como el honor, la integridad moral o la intimidad, entre otros.
Los pacientes olvidan con frecuencia que el derecho a la protección de la salud no está destinado de forma exclusiva a ellos, sino que incluye también a los propios sanitarios. La Constitución española recoge el deber de los poderes públicos de velar por la seguridad y las condiciones de higiene en el trabajo. Para ello hay que abordar este problema de una forma integral, ya que no se trata de un problema puntual, sino estructural, que tiene su origen en factores organizativos, sociales, económicos y culturales. Es necesario promover la prevención de las conductas violentas. Agilizar los trámites burocráticos o disminuir las largas esperas de los pacientes puede ser un buen comienzo. Pero, sobre todo, es necesario llevar a cabo una campaña educativa que informe a los ciudadanos de sus derechos y obligaciones como usuarios del sistema sanitario, que prepare a los trabajadores de los centros de salud para evitar situaciones violentas y que fomente la denuncia de las agresiones.
No hay comentarios:
Publicar un comentario