jueves, 12 de noviembre de 2009

Las bolsas biodegradables, entre la ecología y el negocio

El reinado de las bolsas de plástico toca a su fin y llega la hora de las biodegradables. Por un lado, una medida ecológica, con la que el gobierno español pretende disminuir la producción de residuos y evitar el impacto medioambiental que genera este producto. Por otro, una oportunidad que muchos aprovecharán para enriquecerse.
El consumo de plástico ha aumentado junto con el crecimiento económico y la generación de residuos. España es el primer país fabricante de bolsas de plástico de un solo uso y el tercer consumidor en Europa. Se calcula que solo en nuestro país se distribuyen cada año 10.500 millones, lo que equivale a 240 por persona, aproximadamente. Cada una de ellas emite unos cuatro gramos de CO2 en su producción, un 0,1% del total nacional, y tarda alrededor de 400 años en degradarse.
De la producción total de bolsas, el 62% se emplean para echar la basura y tan sólo el 10% se reciclan. El resto van a parar a los vertederos o, en el peor de los casos, al mar, donde acaban con la vida de muchos cetáceos, peces o aves marinas, que al comer ese plástico mueren con el estómago obstruido o asfixiados.
La situación es preocupante. Greenpeace denuncia que solo en el Océano Pacífico existe un basurero marítimo con una superficie similar a la península Ibérica, donde se acumulan seis veces más plásticos y desechos no biodegradables que plancton.
Muchos países han promovido medidas para concienciar a las personas del perjuicio ecológico que ocasiona el uso masivo de bolsas de plástico. En España, el Plan Nacional Integrado de Residuos (PNIR) 2007-2015 estableció la reducción de un 50% del consumo de bolsas de plástico de un solo uso antes de 2011 y la sustitución de las mismas al menos en un 70% por bolsas biodegradables.
Los primeros en acogerse a esta normativa han sido Carrefour y Eroski. Sin embargo, entre una y otra empresa, existen importantes diferencias de orientación. La cadena vasca decidió premiar a sus clientes con el descuento de un céntimo por cada bolsa tradicional no empleada en la compra. En cambio, la francesa, tras lanzar una agresiva campaña publicitaria bajo el lema “Bolsa caca”, optó por hacer caja y, desde septiembre, cobra cinco céntimos por cada bolsa biodegradable. Como ven, un negocio redondo. De este modo, Carrefour no sólo se ahorra el costo de las tradicionales bolsas de plástico, sino que se lucra con la distribución de las bolsas ecológicas y se autopublicita de forma gratuita.
Sin embargo, no todos los sectores saldrán tan beneficiados con esta medida. Enrique Gallego, director general de la Asociación Española de Industriales de Plásticos, mostró su indignación ante el lenguaje utilizado en dicha campaña publicitaria y afirmó que las bolsas de plástico no son malas, sino el uso que se hace de ellas. “Estamos diseñando unas más grandes, más resistentes y de mayor calidad, que puedan reutilizarse hasta quince veces”, informó. Con esta medida se frenaría la entrada de bolsas desde Malasia y China, de menor calidad, y se asegurarían los puestos de trabajo a las 11.000 personas que se dedican a la producción de bolsas de plástico en nuestro país.
Quienes sí se verán favorecidos por el nuevo plan, serán las empresas que hace tiempo apostaron por las bolsas biodegradables. La bolsa Néosac, producida por el Centro Nacional de Evaluación y de Fotoprotección (CNEP) de Clermont-Ferrand, se desintegra totalmente bajo el efecto de la luz, el oxígeno y el calor. En España, la empresa zaragozana Sphere ha diseñado unas bolsas realizadas con almidón de patata y polímeros biodegradables, que se degradan en 90 días completamente.
Sean de plástico o biodegradables, lo que se debe promover es un uso responsable de las bolsas. Así, el PNIR establece una jerarquía para disminuir la generación de residuos y su toxicidad: reutilización, reciclaje, valorización energética y eliminación en el vertedero.
Como consumidores, tenemos una responsabilidad con el mundo en el que vivimos. Si todos reutilizamos las bolsas que llegan a nuestras manos y las lanzamos al contenedor amarillo una vez que quedan inservibles, contribuiremos a un menor gasto energético y la preservación de nuestro planeta.

Cañizal Sardón, Sara

2 comentarios:

  1. Hola, en primer lugar, enhorabuena Sarah por tratar este tema. En mi opinión, al final no tengo claro si esta medida reducirá el uso de bolsas de plástico. Me explico. Yo las uso para la basura, tanto el plástico como la orgánica. Si los grandes hipermercados no me las proporcionan, al final, tengo que seguir comprando bolsas de plástico donde meter la basura. Si no, ¿dónde?, pues personalmente no me está siendo fácil encontrar esas bolsas biodegradables. Y además, ¿cuánto me cuestan? La basura orgánica la tengo que meter en algún sitio, y no voy a usar una bolsa reutilizable 15 veces para ello.

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  2. Hola, Cosita:
    Al final, como siempre, el consumidor es el desorientado. Quizás haya que esperar hasta 2015 para que empecemos a ver una disminución real de bolsas de plástico. Pero mucho dudo que nos las vayan a regalar si pueden hacer caja con ello.
    Supongo que lo único que podemos hacer es aportar todos nuestro granito de arena. Yo compré una bolsa de larga duración en el Carrefour y otra en Simply para ir a comprar, y voy con mi carrito siempre que voy a traer muchas cosas.
    Procuro reciclar todo lo que puedo (en mi casa tenemos una zona para basura orgánica, otra para plásticos y otra más para papel. El vidrio lo llevamos a reciclar cada vez que podemos.
    En cuanto a la basura, como tú bien dices, en algún lugar tenemos que meterla. Yo aún no he visto ninguna bolsa biodegradable. No sé si las están dando en algún mercado. Y, obviamente, no vamos a salir a la calle con el cubo de la basura O_O para tirar nuestros desperdicios al contenedor. Lo que sí podemos hacer es reutilizar las bolsas todo lo que podamos... aunque mejor me cayo, no vaya a dar ideas ^_^
    Con todo esto recuerdo una frase de mi abuela: "Estos jóvenes sólo hacen que tirar y tirar. Ya recogerán". Y mira... por ahí vamos.

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