lunes, 19 de abril de 2010

DETENCIONES ILEGALES

DETENCIONES ILEGALES
25/03/2010

Sara Cañizal Sardón

Desde hace meses, diversos colectivos de inmigrantes y el propio Sindicato Unificado de la Policía están denunciando las redadas masivas e injustificadas de extranjeros promovidas por una circular de la Comisaría General de Extranjería y Fronteras. El Ministerio de Interior, en el que ahora impera la ley del silencio, afirmó desconocer la existencia de dicho documento, y defiende estas actuaciones que no se “separan ni un milímetro” de la normativa de extranjería y están avaladas por la Ley de Seguridad Ciudadana.

Sin embargo, la legalidad de dicha circular se pone en entredicho tras conocerse que varios policías han sido expulsados del cuerpo por practicar detenciones ilegales al cumplir las órdenes de sus superiores.

El Gobierno vuelve a dar muestras de su hipócrita política social, que cambia al compás de los tiempos. Tras regularizar la situacion de miles de inmigrantes en 2004, ahora que los puestos de trabajo escasean, que la inmigración no contribuye al crecimiento económico y que las cifras del paro continúan aumentando, los extranjeros se han convertido en un problema al que hay que dar una solución. Tras endurecer la Ley de Extranjería y lanzar el “Plan de Retorno Voluntario”, el Gobierno aboga por saltarse la legislación vigente y defiende prácticas anticonstitucionales en contra de los Derechos humanos.

Resulta ahora cuando menos irónico recordar que algunos colectivos inmigrantes propusieron a José Luis Rodríguez Zapatero como aspirante al Nobel de la Paz 2008 por su carácter humanista y defensor de los derechos de los ciudadanos. Convendría ahora que el Presidente del Gobierno repasase las afirmaciones que realizó por aquel entonces. “Los inmigrantes contribuyen a nuestra riqueza económica, social y cultural, además de jugar un papel fundamental en la sostenibilidad del modelo social y del sistema de pensiones”, afirmó.

Que el Gobierno que presume de su excelente política social defienda actitudes xenófobas es, cuando menos, alarmante y puede impusar una respuesta racista en la sociedad. La expulsión de los extranjeros no es la solución a la crisis, sino un modo de desviar la atención de una inadecuada política económica y de buscar la aprobación de los españoles con fines electorales. Más valdría que el Gobieno dedicase todas sus fuerzas a solucionar los problemas reales, en lugar de crear otros nuevos.

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